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Así fue: a4manos

No sabemos si existe una definición para la “fusión de almas”, pero si hubiera que aportar una, lo vivido en el Restaurante Alborada el pasado 5 de diciembre sería la perfecta.

La noche de a4manos entre Iván Domínguez y Andrés Medici, conquistó a todos incluso antes de la llegada de los comensales.

Las reuniones previas entre los equipos de Iván y Andrés, y la fluidez con la que se organizaban ambos equipos en lo que se planteaba como un reto intenso, daban buena cuenta de que lo que iba a ocurrir allí sería muy especial.

Cuando hablamos de almas, lo hacemos por que hablamos de dos cocineros con una identidad muy clara en su cocina. Dos chefs que apuestan por una cocina con alma de verdad.

Andrés Medici por una filosofía de la cocina japonesa y técnicas que sirven y deberían servir de ejemplo para cómo debemos mimar el pescado entre otros elementos.

Y qué decir de nuestro Iván, que si algo define esa Militancia atlántica, es esa apuesta por nuestro mar especialmente, pero también por la tierra. Se unen en ambos, el respeto por el producto y el respeto por hacer las cosas bien.

Imaginemos, con esa filosofía de ambos, una cena en la que Andrés recoge platos de Iván y los finaliza a su manera, y viceversa, dónde Iván aplica su visión a las propuestas de Andrés.

Y con ello disfrutamos de la croqueta de Alborada con un toque se Andrés, de un sunomono con el toque de Andrés.

Y de repente, con Andrés en la sala e Iván en la cocina, todo en el propio ambiente comenzó a fluir, teniendo la sensación de que no estabas en una cena, sino en una danza perfectamente coreografiada entre cada uno de los componentes de ambos equipos…y en esa fusión de almas hecha gastronomía se convirtió una noche más el Restaurante Alborada.

Dos cocinas lejanas en kilómetros y más que unidas por su alma…

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